Journal de Comunicación Social 14(22), 137-141, enero-julio de 2026. ISSN impresa 2412-5733; ISSN online 2413-970xDOI: https://doi.org/10.35319/jcomsoc.2026221344
Tiempos de tecnofeudalismo: la reflexión que abre Juan Villoro
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soy un robot. La lectura y la sociedad digital. Anagrama, 2024 |
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Morelia Eróstegui Navia[1]
¿Qué pasaría si en el 2024 se inventara el libro? Juan Villoro propone esta pregunta para reflexionar sobre las sociedades digitales y la lectura a partir de un ensayo de 300 páginas titulado No soy un robot. La lectura y la sociedad digital (2024), publicado por la editorial Anagrama. A partir de un análisis de nuestra relación con lo digital, la comunicación de masas, las grandes plataformas, las herramientas y el rol del mundo contemporáneo en la vida de las personas, Villoro abre una pregunta fundamental sobre los humanos y su relación con el mundo. Además, dialoga con más de una docena de autores sobre el pasado, presente y futuro de las tecnologías digitales y la lectura.
El libro es un ensayo que se compone de una diversidad de referencias con las cuales el autor dialoga. Desde anécdotas con sus familiares, hasta reflexionar sobre Hanna Arendt o Fiódor Dostoievski, explica cómo nuestras interacciones han variado y se entienden hoy a partir de lo digital. Describe la metodología empleada en su ensayo como una “lectura a saltos”. Hace una referencia a cada autor y cada concepto o idea con las islas que un Ulises contemporáneo atraviesa en un mismo mar: el mar digital. Habla con ello del pasado y del presente y de que lo digital se relaciona con la cultura de la letra. Es una redacción fragmentaria e intencional, menciona el autor. “Todo cibernauta lee a saltos”, reitera, haciendo un guiño a la estructura que se puede reconocer en poco más de 300 páginas.
Villoro es un sociólogo mexicano que se ha dedicado al trabajo de la escritura desde el periodismo, el ensayo y la crónica. Ha escrito libros y cuentos, en particular, en la región de Latinoamérica. Algunos libros que destacan son Dios es redondo (2006), Tiempo transcurrido. Crónicas imaginarias (1986). Fue profesor de literatura en México en la Universidad Nacional Autónoma de México y actualmente publica en el periódico mexicano Reforma.
En No soy un robot, Villoro aborda los desafíos del mundo digital y la lectura impresa a partir de varios conceptos, ideas y autores. Desde la relación de los humanos con las máquinas y hasta modos contemporáneos de leer, abre discusiones de gran relevancia. Por ejemplo, para dialogar sobre nuestra relación con la tecnología, el pasado y el presente, hace referencia a los teléfonos celulares que tenemos hoy en día que son más poderosos que las máquinas que llevaron al Apolo 11 al espacio. Asimismo, describe que el mundo moderno está caracterizado por una sobrevigilancia donde las cámaras son las principales protagonistas que pasan casi inadvertidas. Esta vigilancia es tan común que, como menciona, perdimos la capacidad crítica sobre esta. Señala el autor que estamos acostumbrados a una relación directa con las pantallas que dominan nuestra vida.
Otro aspecto que aborda es el mundo de los algoritmos y estos han llegado a dominar nuestras vidas. En esta línea, menciona que las redes sociales son también uno de los mecanismos de dominación contemporáneos. Por ejemplo, lo hacen mediante el control de la opinión pública, o incluso, como señala, incidiendo en elecciones nacionales como en la de Estados Unidos como lo ejemplifica con el polémico caso de la empresa privada británica Cambridge Analytica. Además, discute sobre la paradoja de los casos del estadounidense Edward Snowden y del australiano Julian Assange, quienes denunciaron, mediante medios de comunicación, abusos que fueron clasificados como secretos cometidos por Estados Unidos. Ambos fueron perseguidos políticamente por difundir la verdad en plataformas de prensa.
Pero no todo el relato del libro es desesperanzador. Villoro recuerda que, ante el mundo digital, que aparenta dominar cada rincón de nuestra vida, la capacidad del humano de discernir aún abre espacios para la esperanza. Toma el caso de Stanislav Petrov, difundido por el cineasta Peter Anthony en el documental danés El hombre que salvó al mundo (2013). En el largometraje, el director describe cómo una decisión muy humana, ignorar deliberadamente señales tecnológicas e ir contra las reglas, pudo cambiar el rumbo del mundo. Anthony relata que Petrov rompió la cadena de mando al ignorar las alertas que indicaban un ataque nuclear por la preocupación de que podía tratarse de un error en el sistema. Aunque evitó una crisis global nuclear que cambiaría el rumbo de la historia, fue castigado por romper el mando. Las computadoras, aunque aparentan brindar datos perfectos, fallan.
Actualmente, los empresarios privados Elon Musk y Mark Zuckerberg concentran un poder superior al de cualquier jefe de Estado del mundo, menciona el autor. Esta afirmación se articula con la crisis que enfrentan los medios de comunicación. La crisis se debe a la transición de las noticias del mundo del papel al mundo digital y al mundo de las redes sociales. Los medios de comunicación han perdido su fuente de financiamiento y, para existir, dependen mayormente de donaciones y visibilidad en las redes sociales, en particular, de Instagram, Facebook y “X ”.
El autor traza algunas soluciones y consideraciones a los desafíos contemporáneos del mundo digital y la lectura, que han sido discutidas en otros espacios. Algunas que menciona son: legislar con acuerdos internacionales la realidad virtual y la expansión de la inteligencia artificial; evitar la comercialización de datos personales y su uso gubernamental; impedir que la tecnología subordine a sus usuarios; pasar de la democracia representativa a formas de democracia directa; ciudadanizar la política y los límites de la biopolítica.
Finalmente, el autor cierra con un análisis sobre qué pasaría si se inventara el libro impreso hoy en día. Según Villoro, transformaría el mundo, por las cualidades que lo distinguen. Al contrario del mundo contemporáneo, ofrecería un espacio único, una ventana donde la vigilancia dejaría de ser predominante. El libro es democrático, hace el mundo más accesible, complementa.
Desde un análisis de la comunicación política, el libro de Villoro abre la reflexión a múltiples temas. Uno que despierta interés es el debate sobre la relación entre el mundo digital y la democracia. En este sentido, complemento la lectura con un análisis sobre el mundo del periodismo, la democracia y las plataformas digitales. En este marco, cuestiono quiénes son los dueños del mundo digital y cómo podemos democratizar su acceso. Abrir esta discusión implica abordar el problema del control mediático y de la “manufactura del consenso”. Como señalan Herman y Chomsky (2002), los medios de comunicación delimitan filtros que fabrican el consenso en el mundo, es decir, que moderan lo que entendemos de nuestra realidad mediante algunas categorías: el poder corporativo, la publicidad, las fuentes, el anticomunismo o el terrorismo.
El mundo digital no puede seguir presentándose como un espacio inofensivo, porque no lo es. De acuerdo con el Digital News Report del 2025, se está dando un giro acelerado al consumo de noticias a través de redes sociales (Newman et al., 2025, p. 10). Las noticias que leemos, y las decisiones sobre qué noticias leemos y cuáles no están hoy en las manos de dos de las personas que acumulan más dinero que el 99% de la población: Musk, el primer billonario de la historia, y Zuckerberg, quien ocupa el puesto cinco de millonarios del mundo, de acuerdo con la revista Forbes (2025). Han demostrado su capacidad de evadir con equipos de abogados de alto nivel cualquier intento de regulación internacional que pueda interrumpir su búsqueda por aún más fortuna. Esto incluye evitar regulaciones sobre abuso sexual infantil, violencia, adicción a redes sociales y, por supuesto, la difusión de noticias falsas en sus plataformas.
Estamos viviendo la transición del capitalismo neoliberal, que les ha otorgado el poder de nuestras vidas a empresas privadas poco reguladas, al mundo del tecno-feudalismo (Varoufakis, 2024). Sobre este último concepto, el autor griego Varoufakis señala que los señores feudales actuales son los propietarios de estas grandes plataformas digitales a las que llama “capital de la nube”, y los consumidores de estas nos asemejamos a siervos del medioevo. ¿Qué mundo nos permiten o fuerzan a ver y leer los multimillonarios del mundo? ¿Están evitando que nos expongamos a contenido crítico que quizá permitiría cuestionar o cambiar la estructura de desigualdad en la que vivimos? ¿Están modificando nuestro comportamiento para mantenernos como fieles esclavos del medioevo? En este nuevo estadio económico y social que está acrecentando dramáticamente la desigualdad en el mundo es precisamente este tipo de interrogantes las que nos debemos formular. El libro de Villoro nos da pie para discutirlas.
No soy un robot ofrece una lectura sobre el ser humano en tiempos en los que la inteligencia artificial ha empezado a ocupar espacios sustanciales en nuestra vida, en tiempos cuando se discute sobre lo transhumano (Costa, 2005), o el tecno-feudalismo (Varoufakis, 2024), donde somos o llegaremos a ser máquinas, o seremos siervos de los empresarios que las dirigen. En este marco, como académicas y académicos, debemos apuntar a una reflexión crítica de nuestra conexión entre lo digital y el mundo contemporáneo. Considero que, antes de perder la batalla contra los “robots digitales” y quienes los manejan, las ciencias sociales deben estar un paso más allá; discutir, así como lo hace Villoro, sobre las relaciones y dependencias de la tecnología en valores fundamentales como nuestra vida social y la lectura o la democracia. Nuestro rol, entonces, es llevar esta lectura y sus implicaciones a otros planos de análisis, ampliando el debate en torno al futuro de lo humano en la era digital, y así evitar ser esclavos de un nuevo medioevo.
En conclusión, el trabajo de Villoro es minucioso e inteligente. Recorre, con el tiempo de lectura digital de quien lee en un celular, una serie de autores que le permiten reflexionar de concepto en concepto sobre la lectura y el mundo digital. La astucia de su ensayo radica en la capacidad de poner a dialogar tantos temas y autores que, aunque diversos, confluyen en una problemática actual: ¿qué ocurrirá en un mundo dominado por herramientas digitales y donde nuestra conexión con el mundo está mediada por dos multimillonarios que solo buscan acumular más riqueza?
Referencias
Costa, F. (2025). Transhumanismo y revolución: ¿Nunca fuimos humanos? Nueva Sociedad, (316). https://nuso.org/articulo/316-transhumanismo-y-revolucion/
Forbes. (2025). The world’s billionaires [Los multimillonarios del mundo]. Forbes. https://www.forbes.com/billionaires/
Herman, E. S., & Chomsky, N. (1988). Manufacturing consent: The political economy of the mass media [La manufactura del consenso: la economía política de los medios de comunicación de masas.]. Pantheon Books.
Newman, N., Ross Arguedas, A., Robertson, C. T., Nielsen, R. K., & Fletcher, R. (2025). Reuters Institute digital news report 2025 [Informe sobre Noticias Digitales 2025 del Instituto Reuters]. Reuters Institute for the Study of Journalism. https://reutersinstitute.politics.ox.ac.uk/sites/default/files/2025-06/Digital_News-Report_2025.pdf
Varoufakis, Y. (2024). Tecnofeudalismo: El sigiloso sucesor del capitalismo (M. Valdivieso, Trad.). Deusto.
Estudiante de la maestría en Historia del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades Alfonso Vélez Pliego de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla,México. Es Licenciatura en Ciencias de la Comunicación Social por la Universidad Católica Boliviana “San Pablo” (2016). Maestría en Comunicación Política por la Universidad de Goldsmiths de Reino Unido (2023). Trabajó como experta en comunicación en el sistema de las Naciones Unidas, en organizaciones no gubernamentales, y en el Senado del Estado Plurinacional de Bolivia. Colaboró en proyectos de cine, grafiti y producción audiovisual. Ha desarrollado investigaciones sobre procesos hegemónicos y de sentido común sobre la figura de Evo Morales y medios radicales de comunicación en el país. Actualmente investiga los orígenes y los procesos de articulación del sentido común neoliberal en Bolivia.