Journal de Comunicación Social 14(22), 143-145, enero-julio de 2026. ISSN impresa 2412-5733; ISSN online 2413-970xDOI: https://doi.org/10.35319/jcomsoc.2026221345

Democracia de alquiler y taxi partidos

Democracia en alquiler.
¿Taxi partidos o franquicias electorales?
Una aproximación desde la sociología política

Víctor Hugo Perales Miranda

Librería Subtterránea; Viejo Topo

2026

Christian Jiménez Kanahuaty[1]

La sociología política avanza a pasos lentos, siguiendo el rumbo de los acontecimientos históricos que reorganizan la política del país. Los análisis y las reflexiones, en ocasiones, se piensan con los marcos interpretativos de escuelas pasadas. Sin embargo, hay esfuerzos constantes por dar cuenta de un nuevo estado de situación en el orden de la construcción de la representación política. Este el caso del libro de Víctor Hugo Perales Miranda, Democracia de alquiler (2026), libro que tiene varias virtudes y cualidades.

Una de sus principales virtudes es que posee un elaborado estado del arte sobre las concepciones que, sobre los partidos políticos, han tenidos a bien realizar la ciencia política, la sociología y la antropología, lo cual le es de utilidad para abordar un tema de actualidad: la presencia de los denominados “taxi partidos”. El modo en que estos aparecen como vientres de alquiler y franquicias electorales con el fin de ofrecer sus servicios a candidatos más o menos independientes es el núcleo de su trabajo.

Al establecer el marco reflexivo desde dónde va a dialogar con la realidad, el autor aborda un tema central: la calidad y las cualidades de la democracia frente a estas formas de representación política. Y cuando lo hace encuentra que están vaciadas de contenido, que no gozan de programa electoral ni proyecto político. Aparecen guiados por la oportunidad, por fuera del sistema político, y construyen la identidad de los candidatos como si se tratase del perfil del director de una empresa u organización que solo busca rendimiento.

Lo que hay en el fondo es una visión técnica y empresarial de la política. Una visión que ha inoculado sus agentes de transformación en la acción y en el discurso de los medios de comunicación, de los analistas y de los políticos, que ven en esta nueva forma de organizar la política una renovación del viejo esquema. Sin embargo, la ilusión por lo nuevo decae cuando en este trabajo se demuestra de manera constante que los taxi partidos, en lugar de refrescar el sistema político y gozar de mayor identidad en el sistema de partidos, terminan por minar cualquier posibilidad de democratización, ya que sus verdaderas intenciones son hacerse del poder e improvisar en el ejercicio gubernamental.

Su flexibilidad táctica y la incertidumbre sobre sus estrategias ideológicas hacen peligrosas a estas formas políticas, porque su presencia no modifica en gran medida el sistema de partidos, pero sí reconfigura los límites de la democracia.

Aquí, en Democracia de alquiler, la democracia es el tema que se presenta sin nombrarlo. Al abordar la forma de los partidos, de manera indirecta, es la democracia la que adquiere protagonismo. Es ella la que se piensa en su dimensión representativa y sus límites cuando se enfrenta a nuevos agentes políticos. Es ella la que sufre cuando existe fragmentación ideológica y política y es ella la que padece cuando los taxi partidos se multiplican porque lo importante es mostrar una cara renovada, aunque no goce de mucha profundidad programática.

Los taxis partidos ingresan en el escenario mediático con el fin de proponer, en apariencia, renovación y frescura, pero lo que hacen es solo aprovechar vacíos legales para existir y así hacerse con el poder político, que es su único fin. La sociedad tiende a desarmarse cuando la política empieza a convertirse en un mercado de bienes y servicios y se guía más por la oferta y la demanda que por las perspectivas de futuro. El libro explica por qué sucede esto y cómo es que se ha llegado a este estado de situación.

Además, el libro también hace explícito el logro de ciertos analistas y estudios que han visualizado todas las condiciones de posibilidad que tienen los taxi partidos y todas las maneras que aparecen en los contextos del Sur global, que van desde Latinoamérica, Asía, África, Estados Unidos y ciertos países de Europa. Este fenómeno, por tanto, no es propio solamente de estas latitudes, y cuando se reconoce este gran esquema es cuando el libro adquiere proporciones , porque a partir de su lectura se pueden extraer nuevas rutas de investigación y comprensión de la realidad política.

Entendemos el modo en que los taxi partidos resultan funcionales en un momento de la historia donde la simplificación, la banalidad y la inmediatez son concomitantes a las decisiones políticas y las tomas de posición.

Por ello es sugerente pensar Democracia de alquiler, de Víctor Perales, dentro de un marco mayor de transformación y transiciones sociales, políticas e ideológicas, porque demuestra que la representación política en su faceta de taxi partidos es la pieza que completa el contexto global donde la política ya no es una lucha de posiciones, sino la agencia y promoción de candidatos despolitizados y creyentes del mercado.

Esto da como resultado que el siglo XXI no empezó en el 2000, sino ahora. Porque es ahora cuando la política empieza a vaciarse de contenido y nuevos sujetos sociales y políticos aparecen para adueñarse de lo público y reconstruir todo lo que es común y seguro.



[1] Investigador independiente, La Paz, Bolivia. https://orcid.org/0009-0000-9298-0883  jimenezkdorian@gmail.com

Estudió Ciencias Política en la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) y una maestría en Sociología en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), sede Ecuador. Escritor y ensayista. Ha investigado sobre investigación sobre movimientos sociales.